Balenciaga
BALENCIAGA, UNA REVOLUCIÓN EN EL MUNDO DEL LUJO
DEL CHIC AL STREETWEAR, UNA EVOLUCIÓN BIEN TRAZADA
Mucho antes de las zapatillas futuristas ancladas en la cultura popular, Balenciaga era el nombre de un ingenioso creador español, Cristobal Balenciaga, que supo revolucionar la historia de la moda. Autodidacta, su gusto afilado por la moda femenina se alimentó del trabajo de los grandes modistos parisinos, a los que admiraba. Huyendo de la guerra civil en 1936, se instaló en París, donde dirigió su tercera casa de costura. Apodado «rey de la costura parisina», sus creaciones eran una sublime alianza entre negro intenso, curvas hispanizantes y colores audaces.
A su muerte, Nicolas Ghesquière tomó la dirección artística de la marca. Después, en 2015, cuando Demna Gvasalia pasó a su vez a dirigir Balenciaga, empezó una nueva era: streetwear, extravagante y elegante. La casa desarrolló el negocio de las zapatillas con un estilo estrafalario y futurista. La empresa de lujo ha vivido así una evolución sorprendente, cuando se comparan sus piezas chic y femeninas con unas colecciones contemporáneas cada vez más asombrosas.
UNA MARCA QUE REDEFINE LOS ESTÁNDARES
Si Balenciaga supo depurar el cuerpo femenino en el apogeo de la vida de su fundador, la marca rejuvenece su marketing desde la llegada de Demna Gvasalia, con modelos anclados en el espíritu de la época. Demna demuestra que en la moda no hay límites y reconsidera los códigos del sportswear.
De las FOAM, versión innovadora del zueco con plataforma, a las Tyrex o a las Triple S que relanzaron la tendencia «dad shoes», Balenciaga rima con vanguardia e innovación. Con la creación de las Speed Trainer, zapatillas de una comodidad extrema, la casa sedujo a millones de personas en todo el mundo. Y el modelo Track asumió el reto de crear un calzado práctico, cercano a una bota de senderismo. La fuerza de la casa española reside en su originalidad desbordante, que le vale algunas críticas. Aun así, esa excentricidad gusta y ha sabido hacerse un sitio.
UN FUTURO CUANDO MENOS PROMETEDOR
Balenciaga se apoya en los artistas más influyentes de nuestra época para imaginar colecciones que van más allá de lo que espera el público. Por ejemplo, Sam Smith representa la colección de otoño-invierno y Kristen Stewart es la imagen de la marca. Además, la casa sigue creciendo en distintas categorías — joyería, accesorios, ropa de hombre — con colecciones repletas de originalidad y saber hacer.
Balenciaga sabe, pues, cómo sacudir la moda. Es lo que la casa ha hecho con la industria en los últimos años, y lo que piensa seguir haciendo. Entre zapatillas atípicas en lo alto de la tendencia y streetwear minucioso y vanguardista, Balenciaga tiene por delante un buen futuro.
)
)
)
)

)


)
)
)
)
)
)

)
)
)
)
)
)
)
)
)
)










